Estudioso hispano dijo que entre la población de menor edad de su país, el ateísmo es una posición más suave, pluralista y tolerante, que la de los mayores donde el rechazo a Dios es más pasional.

La mitad de los jóvenes españoles se definen como ateos, agnósticos o indiferentes ante los dictados de la Iglesia Católica, frente a la que ocupan cada vez posiciones más alejadas, lo que puede llevar a una pérdida "no sólo de la religión, sino de la cultura católica en España".

Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el catedrático en Sociología Alfonso Pérez-Agote, "Las tres oleadas de secularización de las conciencias", en el que asegura que por primera vez entre los jóvenes hay un trasvase de católicos practicantes y no practicantes a posiciones más alejadas de la religión.

En una década, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes han pasado de 18 a 10 por ciento y los no practicantes del 59 al 39.

Simultáneamente, los ateos, indiferentes y agnósticos han pasado del 22 al 46 por ciento, según datos de la Fundación Santa María.

"El ateísmo de los mayores es duro, activo, militante, de enfrentamiento, de queja frente a la Iglesia. En los jóvenes, acostumbrados a vivir en un medio variopinto, es una posición más suave, pluralista y tolerante", dice Pérez-Agote.

El informe constata también la evolución de la sociedad española a posiciones más abiertas.

Según datos del Centro español de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el 2007, en pocos años, el número de parejas que deciden casarse por la Iglesia y el de los que optan por ceremonias civiles se ha igualado.

Se mantiene la tradición del bautismo, que reciben tres de cada cuatro españoles, aunque el 46 por ciento de ellos lo hace por costumbre.

En cuanto a los rituales en torno a la muerte, los mayores prefieren el entierro y los más jóvenes la incineración.

La gran mayoría de los católicos no parece seguir las directrices de la Iglesia en comportamientos políticos, económicos, profesionales o sexuales.

Actualmente, ocho de cada diez españoles consideran aceptable vivir en pareja, siete de cada diez aceptan el divorcio y seis de cada diez el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La adopción por homosexuales divide la opinión, ya que el 43 por ciento la cree aceptable y el 41,7 por ciento lo contrario.

Finalmente, el estudio demuestra que, para la sociedad actual, la ética no está asociada de manera exclusiva a tener creencias religiosas. (EFE)

Estudioso hispano dijo que entre la población de menor edad de su país, el ateísmo es una posición más suave, pluralista y tolerante, que la de los mayores donde el rechazo a Dios es más pasional.

La mitad de los jóvenes españoles se definen como ateos, agnósticos o indiferentes ante los dictados de la Iglesia Católica, frente a la que ocupan cada vez posiciones más alejadas, lo que puede llevar a una pérdida "no sólo de la religión, sino de la cultura católica en España".

Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el catedrático en Sociología Alfonso Pérez-Agote, "Las tres oleadas de secularización de las conciencias", en el que asegura que por primera vez entre los jóvenes hay un trasvase de católicos practicantes y no practicantes a posiciones más alejadas de la religión.

En una década, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes han pasado de 18 a 10 por ciento y los no practicantes del 59 al 39.

Simultáneamente, los ateos, indiferentes y agnósticos han pasado del 22 al 46 por ciento, según datos de la Fundación Santa María.

"El ateísmo de los mayores es duro, activo, militante, de enfrentamiento, de queja frente a la Iglesia. En los jóvenes, acostumbrados a vivir en un medio variopinto, es una posición más suave, pluralista y tolerante", dice Pérez-Agote.

El informe constata también la evolución de la sociedad española a posiciones más abiertas.

Según datos del Centro español de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el 2007, en pocos años, el número de parejas que deciden casarse por la Iglesia y el de los que optan por ceremonias civiles se ha igualado.

Se mantiene la tradición del bautismo, que reciben tres de cada cuatro españoles, aunque el 46 por ciento de ellos lo hace por costumbre.

En cuanto a los rituales en torno a la muerte, los mayores prefieren el entierro y los más jóvenes la incineración.

La gran mayoría de los católicos no parece seguir las directrices de la Iglesia en comportamientos políticos, económicos, profesionales o sexuales.

Actualmente, ocho de cada diez españoles consideran aceptable vivir en pareja, siete de cada diez aceptan el divorcio y seis de cada diez el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La adopción por homosexuales divide la opinión, ya que el 43 por ciento la cree aceptable y el 41,7 por ciento lo contrario.

Finalmente, el estudio demuestra que, para la sociedad actual, la ética no está asociada de manera exclusiva a tener creencias religiosas. (EFE)

Estudioso hispano dijo que entre la población de menor edad de su país, el ateísmo es una posición más suave, pluralista y tolerante, que la de los mayores donde el rechazo a Dios es más pasional.

La mitad de los jóvenes españoles se definen como ateos, agnósticos o indiferentes ante los dictados de la Iglesia Católica, frente a la que ocupan cada vez posiciones más alejadas, lo que puede llevar a una pérdida "no sólo de la religión, sino de la cultura católica en España".

Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el catedrático en Sociología Alfonso Pérez-Agote, "Las tres oleadas de secularización de las conciencias", en el que asegura que por primera vez entre los jóvenes hay un trasvase de católicos practicantes y no practicantes a posiciones más alejadas de la religión.

En una década, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes han pasado de 18 a 10 por ciento y los no practicantes del 59 al 39.

Simultáneamente, los ateos, indiferentes y agnósticos han pasado del 22 al 46 por ciento, según datos de la Fundación Santa María.

"El ateísmo de los mayores es duro, activo, militante, de enfrentamiento, de queja frente a la Iglesia. En los jóvenes, acostumbrados a vivir en un medio variopinto, es una posición más suave, pluralista y tolerante", dice Pérez-Agote.

El informe constata también la evolución de la sociedad española a posiciones más abiertas.

Según datos del Centro español de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el 2007, en pocos años, el número de parejas que deciden casarse por la Iglesia y el de los que optan por ceremonias civiles se ha igualado.

Se mantiene la tradición del bautismo, que reciben tres de cada cuatro españoles, aunque el 46 por ciento de ellos lo hace por costumbre.

En cuanto a los rituales en torno a la muerte, los mayores prefieren el entierro y los más jóvenes la incineración.

La gran mayoría de los católicos no parece seguir las directrices de la Iglesia en comportamientos políticos, económicos, profesionales o sexuales.

Actualmente, ocho de cada diez españoles consideran aceptable vivir en pareja, siete de cada diez aceptan el divorcio y seis de cada diez el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La adopción por homosexuales divide la opinión, ya que el 43 por ciento la cree aceptable y el 41,7 por ciento lo contrario.

Finalmente, el estudio demuestra que, para la sociedad actual, la ética no está asociada de manera exclusiva a tener creencias religiosas. (EFE)